(Continuación)
A los dos días cuando estaba regando el huerto, la doctora
Silvia salió de su despacho:
-¡Por fin llegó el riego! ¡Cómo
se lo van a agradecer, eh, Padre!
-Sí, y más con el "triple
quince" que le eché anoche.
-¿El "triple quince"?
¿Qué es eso?
-El abono granulado que le
aporté, se llama así porque lleva 15% de Nitrógeno, 15% de Fósforo y 15% de
Potasio. Mire, son estos gránulos que se ven por el suelo.
-¡O sea, que hoy tienen fiesta
completa!.
-Eso espero. Ayer les eché el
abono y las mullí un poco la tierra ahuecándola y hoy convenía darle un buen
riego de inundación bien lenta, con poco caudal y mucho tiempo.
-Ya lo veo, ya. Vamos, como
cuando a una persona que se ha mudado de ciudad la invitan los nuevos vecinos a la
primera cena o le hacen los primeros regalos... ¿no, padre? jajaja...
-Sí, algo así. Ahora es usted la que compara con personas,... jajaja...
-Oiga, me parece que a algunos de
mis clientes los voy a traer al huerto... Quiero decir que les pueden venir
bien estas enseñanzas de los chiles y los tomates, las raíces, las humedades y
los abonos. ¿No le parece, Padre Ata?
-Usted sabrá, señora Silvia, usted
sabrá. Yo ya lo he utilizado en algún sermón con los feligreses.
-¡¿De veras?!
¡Claro, claro si es que puede ser muy aleccionador!
Los días
siguientes las matas de los chiles y los tomates hicieron un cambio
espectacular: mejor color, hojas levantadas y crecimiento de otras nuevas.
Luego aparecieron los primeros botones o capullos y más tarde las flores:
¡agradecieron bien el abono y el riego abundantes!
-Oiga, y lo del
riego por inundación tan abundante, ¿por qué? ¿no era suficiente con la
manguera o el aspersor que es más rápido?
-Bueno, pudiera
ser suficiente, pero a mí, en esta circunstancia, me gusta más el riego de
inundación . Quiero estar bien seguro de que el agua, portando el abono
disuelto, le llegue a las raíces que han profundizado: ¡el regalo debe llegar a
lo más profundo de la raíz y del alma! Si las regara sólo con la manguera, a
estilo lluvia, estaría potenciando y premiando lo superficial, lo caduco,¡los antojos y caprichos, vamos! las estimularía a que echaran raíces superficiales. Y lo
tendría que hacer cada día con cierta esclavitud. ¡Mejor la inundación
lenta! Es más duradera, eficaz y libera
de estar pendiente por unos días. Incluso llega más allá del terreno que ellas "conocen"
y ahora lo pueden colonizar. ¿Se imagina el contento que deben tener aquellas raíces que en los días de sequía y crisis solo se preocuparon de profundizar buscando humedad y Vida?
-¡Ay, padre, ya está "personalizando" otra vez! ¡Y me encanta!
(Continuará)
¡Qué interesante!
ResponderEliminarLa foto si que me parece algo preocupante, ambos tienen una mano escondida, no las tendrán agarradas. ¿ o sí?
ResponderEliminarTal vez sueno anticuada, pero sería conveniente que Padre Ata, vistiera menos de paisano y más de sacerdote, una camisa con clergyman sería de agradecer.
Como muy bien lo dice Fortea en este post
http://porquedeboirvestidodesacerdote.blogspot.com/2010/01/blog-post_793.html
¿Las manos? Pues no recuerdo. Agarradas desde luego no.
EliminarEn cuanto a la camisa de clergyman, pues no suelo tener problema con ella. Para trabajar en el pequeño huerto no me la pongo. Sí la visto en las celebraciones litúrgicas o cuando creo que puede servir de testimonio público:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=cF8HFZwUgT8
Le cuento algo: una vez trataba de mostrarle a alguien la hermosura de la luna nueva que estaba saliendo en horizonte y ese alguien me dijo: "tiene usted esa uña poco cuidada"
Saludos