Hoy me levanté un tanto amostazado (1).
Está visto que cuando uno no descansa bien se le revuelven los humores.
¡Toda la noche oyendo los infernales ruidos de una discoteca cercana!
Música que más parecía un aporrear de bidones, gritos de la noche, acelerones de motores, carreras de autos, risas y carcajadas, riñas y disputas...
¡Un coñazo! (2) con perdón.
Así que cuando llegué a la iglesia a las 9 de la mañana aún me duraba el mal humor. Para esas horas el barrio estaba tranquilo y eran pocos los que se veían por las calles.
Y me vinieron las ganas de la venganza.
Cuando a las 10:30 llegaron los jóvenes músicos para ensayar las canciones de la Misa, yo conecté la megafonía exterior del templo. Por si alguno de los ruidosos de la noche dormía cerca que se enterara.
Antes de comenzar la Eucaristía me sosegué ante el Sagrario y me fui a cortar la música exterior, pero unas feligresas que venían a la celebración me dijeron:
-¡Qué alegría da escuchar desde la calle estas canciones!
-¿No se molestará algún vecino?
-¡Que va! ¿A estas horas? ¡ Peores son los ruidos de la noche!
-¡Qué me van a decir a mí!
Así que lo dejé.
Durante la Misa de 13:00 salí a ver la calle. Había más gente y el parque estaba poblado. Sonaba muy bien de fondo el rezar y catar de la megafonía eclesial.
Tres mujeres, por lo menos, quizá cuatro, pasan por delante del templo: una abuela, una madre y una nieta. La madre va empujando un carrito donde es posible vaya otra bebé. La nieta, de unos cuatro años, es atraída por la música religiosa y se queda rezagada. Pregunta:
-¿Qué es eso?
-¡NADA! dijo la madre.
La niña se queda parada intentando ver lo que hay dentro. La abuela la espera.
-¿Qué es eso? vuelve a insistir.
-¡Pues una iglesia! dijo la abuela.
-¡NADA! ya te he dicho que NADA; ¡y date prisa!
-¡Pues yo quiero entrar!
-¡Te he dicho que te des prisa o te quedas sola!
Y se va quedando sola...
La abuela quiere seguir a la hija y quiere esperar a la nieta, duda. Y le pregunta:
-¿Quires entrar ahí?
-Sí.
-Eso es una Iglesia. Es para rezar. ¿Tú quieres rezar?
-Sí.
-¿De verdad quieres rezar?
-Sí.
-Bueno pues entonces cuando volvamos, si está abierta, entramos las dos. Ahora date prisa con mamá.
Atanasio Serrano
20 de Octubre 2013
(1) Amostazar: Irritar, enojar.
(2) Coñazo: Persona o cosa latosa, insoportable.